lunes, 22 de agosto de 2011

EL DIA QUE MI PADRE CUMPLIO 80 AÑOS

Un “caluroso día invernal”, con vientos del norte o noreste, no sé… pero soplaba y traía ese característico polvillo formoseño casi gris ceniza que se te pega hasta en los dientes cuando abrís la boca para sonreír o comer o hablar…y penetra en tu piel hasta la tercera capa: imposible deshacerte de él ni con un buen baño, pues si naciste en Formosa (Argentina) ya forma parte de tu naturaleza y tu ser!
El día que mi padre cumplió 80 años, volví a reunirme con mucha gente que no veía hace un montón de años… uno de mis grandes sueños se cumplió: volver a disfrutar de la compañía de tíos, tías, primos, sobrinos, amigos de la familia que dejamos cuando decidimos salir de nuestro pueblo natal, Estanislao del Campo, en busca de desarrollo y mejores condiciones de vida. 

Es un precio muy alto el que se paga cuando debemos dejar todo lo que forma parte de nuestro entorno y nuestros afectos para buscar otros rumbos en el mundo. Sin embargo después de muchos años y muchas situaciones tuvimos la oportunidad de reunirnos nuevamente y rememorar aquel clima familiar tan lindo, agradable, afectuoso que no se reemplaza con nada.
No sé si les pasa a todos pero creo que a veces no dimensionamos todo lo rica que fue nuestra historia personal y la vivencia familiar que hemos “mamado” (por decirlo de alguna manera) allí en ese “rincón de mundo” que llamamos “Campo” y que hoy nos marca lo que somos y lo que buscamos en la vida…quizá más de uno comparta conmigo la idea de querer repetir esos modelos de familia: unida, alegre, acogedora que, particularmente, he vuelto a ver y disfrutar en esta reunión.
Este encuentro me ha traído tantos recuerdos!! Qué niñez tan linda!! Las fiestas en el campo del tío este o aquél, las fiestas de fin de año en casa de algunos de los tíos, tías o en casa. Muchos juegos con los primos y primas desde pequeños. Cualquier excusa era buena para comer un asadito y los chorizos hechos por papá o empanadas y sopa paraguaya de la Eleuteria (mi madrecita)…con todos estos recuerdos hoy me siento una exiliada, aislada de lo que es mi patria, mi mundo, mi historia, mi “gran familia”. 

Claro que no todo fue color de rosa siempre, recuerdo también momentos difíciles, situaciones de conflicto y tristeza y hoy me doy cuenta que todo eso enriquece más aún a todos, en cuanto al crecimiento personal y como parte de este gran “clan” que somos. A pesar de todo hoy nos podemos seguir mirando a la cara diciéndonos “te quiero”.
Son situaciones diversas que vive cada uno de los que estuvimos allí presentes y también los que no pudieron estar por uno u otro motivo, sin embargo creo haber oído de cada uno la idea “ojalá se repita y pronto”, eso me da la pauta que todos han disfrutado del encuentro y quizá en algún momento los más jóvenes pensaron, como yo: “me gustaría que mis hijas/os crezcan en un ambiente familiar así, con experiencias de encuentros como estas mucho más a menudo, con fiestas , almuerzos, cumpleaños o cualquier excusa utilizada para el regocijo de encontrar y reconocer parte de nuestra historia en las historias del otro”…es que por más tecnología que nos acerque: e-mail, faceboock, chat, telefonía celular y todo lo que existe y nos ayuda también a estar “conectados”… no habrá mejor encuentro que el “cara a cara”, el del abrazo con el otro hasta sentir los latidos de su corazón por la emoción de vernos, el poder verle a los ojos y decirle “qué bueno que estés aquí, qué bueno verte!!!”
Tengo aún la emoción a flor de piel, recuerdos de la fiesta se me aparecen en la mente como en flashes…qué momentos!!! Creo que me pasé el día diciendo “Que bueno verte” y no me animé a decir más…no pude sentarme al lado de cada uno para saber detalles de su vida actual…no hizo falta…estaban allí y eso era más que bueno para mi!!!
Una reunión familiar extraordinaria! …una reunión que fue ideada y preparada desde el corazón de mi hermana Nancy y compartida con muchos de los que hicieron su aporte para que todo salga perfecto. Gracias mil a todos los que fueron parte de la organización, en recursos, en tiempo, en ideas, en aportes concretos.
Mi padre estaban tan bien, estaba feliz…por la mañana cuando le saludé por su cumple, el dijo esto: “anoche estaba hablando con Dios y le agradecí el haberme dado una vida tan linda y el dejarme vivir estos 80 años”… una vez más mi padre me sorprendió con sus pocas y contundentes palabras.
Como hijos, a veces, somos muy exigentes y críticos con nuestros padres, sin embargo ellos no han recibido ninguna instrucción de cómo ser padres: han hecho lo mejor que pudieron, lo que supieron, lo que aprendieron, han repetido los modelos que vivieron en su niñez y han tratado de adaptarse a las exigencias de los tiempos en que les tocó educarnos, cuidándonos de aquello que -pensaban- representaba un peligro para nosotros. Y hoy estamos aquí, muchos de nosotros, siendo padres/madres también, repitiendo consciente o inconscientemente las mismas cosas buenas y malas…y es lo que aprendimos. Me gustaría pensar que todos los primos y primas que ahora somos padres hayamos aprendido la importancia de una familia unida y participativa como las que tuvimos en nuestro momento y que estemos pasando esta experiencia a nuestros hijos en la medida de lo posible. Adoraría dejar este tipo de legado y experiencia familiar a mis hijas…
El día que mi padre cumplió sus 80 años: un día especial que disfruté como hacía años no lo hacía, un día en que, con todo mi ser, agradecí a Dios por la familia que tengo y por la vida que me permitió vivir, por los aprendizajes en cada etapa de mi vida, por el amor de mis padres, por mantenerlos aún con vida a ambos y por darme todas las posibilidades de escribir esta nota y compartirla con ustedes.
Un gran abrazo a todos y espero, desde el fondo de mi alma, volver a encontrarme con la sonrisa y el abrazo de cada uno de ustedes muy pronto!
VIVA LA FAMILIA!!!
Alicia Yegros 

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